Hola chicos(as) hace mucho
que no paso por aquí, espero que se encuentren bien al igual que yo, no sé si
se los haya dicho alguna vez, una de las razones por las cuales no es escribo
con tanta regularidad acá es porque no me parece justo o ético escribir cuando
no se tienen ganas de hacerlo, uno de los motivos por los cuales hago esto es
para liberar tensiones, cuando algo me molesta o emociona o simplemente cuando
siento la necesidad de comunicarles algo, cuando pienso que lo que digo merece
ser compartido, por eso hoy quise compartir con ustedes algo que a principio
hice con fines educativos por una asignación de la universidad, pero que a
medida que avanzaba comenzaba a gustarme cada vez más, del mismo modo espero
que les guste a ustedes y si tienen algo que acotar o agregar me lo hagan
saber, después de todo estamos aquí para aprender.
El ser en el mundo
El ser es un atributo filosófico que se le
adjudica a una entidad capaz de definirse a sí misma frente a un medio capaz,
que a su vez forma parte de un mundo el cual es considerado todo aquello que le
rodea y que puede alterarle a través de distintas condiciones, pero que sin
embargo; también depende del ser para ser mundo y de las alteraciones que este
le produzca. En otras palabras es primordial reconocer que el ser como
individuo y el mundo están íntimamente relacionados entre sí, de manera que el
ser no puede existir sin el mundo y viceversa.
No obstante, aunque se puede establecer
una definición muy vaga del ser en el mundo, no se puede decir a ciencia cierta
su significado, aunque se le pueden atribuir una serie de características que
se desprenden del mismo, para que el ser pueda existir primeramente tiene que
percatarse de que es una entidad separada del mundo que le rodea, que posee
necesidades y que a su vez es parte del mundo, es entonces cuando puede decir
“Vivo”, al estar consciente de sí mismo. Al reconocerse como individuo el ser
está obligado a aceptar una serie de consecuencias propias de su existencia, al
decir “Yo soy yo” se da cuenta de su fragilidad, mortalidad e individualidad,
se da cuenta que debe aceptar su libertad y la responsabilidad que ella
conlleva.
Cuando aceptamos que somos seres, que
sentimos, que sufrimos y padecemos estamos aceptando nuestra existencia,
estamos reconociendo que estamos vivos, que somos frágiles, débiles, limitados
y a su vez únicos e irrepetibles, que poseemos cualidades y defectos, que
pertenecemos a un mundo, que somos insignificantes ante la infinidad del
espacio y que de la misma manera somos mortales, que nuestra vida es efímera e
impredecible, que no tenemos control sobre nuestro destino, pero si del camino
y las decisiones que tomemos, somos libres e individuales, poseemos un mundo
que nunca será visto por los demás de la misma manera porque nos pertenece,
tenemos un mundo que es único y exclusivamente nuestro y nadie puede entenderlo
de la misma manera que nosotros lo hacemos y precisamente porque somos
individuales y poseemos una vida que únicamente nuestra, somos responsables del
rumbo que tome nuestra vida, de nuestras decisiones y de nuestra libertad.
Partiendo de las características antes
mencionadas una de las propiedades existenciales del ser en el mundo es su
fragilidad, desamparo y mortalidad a la que se enfrenta día tras día; el humano
al reconocerse como ser, se ve expuesto a una serie de factores que afectan su
mortalidad, si bien es cierto que la vida es efímera y que en cualquier momento
podemos perderla, se desconoce el instante en esto sucederá, el ser no puede
predecir que pasara en el futuro y por lo tanto esa incertidumbre le produce
angustia y lo conduce a su propia humanidad.
Otra fuente de angustia se produce por la
soledad, aislamiento o dicho propiamente la individualidad del ser, que no es
más que el sentimiento que aparece al percatarse que al ser único, e
irrepetible, su condena, sus vivencias, sus sentimientos, esperanzas, recuerdos
y su muerte son exclusivamente suyas, por lo tanto el concepto de realidad y
mundo pasan a ser inexistentes debió a que cada ser fabrica su propio mundo y
su propia realidad, de manera que mi mundo siempre será mi mundo y las
experiencias y la manera de ver, sentir y relacionarse con los demás nadie podrá verlo de la misma
forma, al percatarse de esto crea en el ser una sensación de ser incomprendido
o de encontrarse aislado, es por esto que intentamos establecer una relación en
cuanto a las realidades de cada uno de los seres, para olvidar así la
individualidad.
La siguiente propiedad existencial del
ser en el mundo corresponde a la libertad, que se puede establecer como la
creencia perteneciente al ser humano de tener la capacidad de elegir el camino
que desea recorrer, la cual está ligada con el conocimiento que se tenga, al
poder controlar todas las variables o predecir el futuro el ser no podría
considerarse libre, debido a que no tendría la posibilidad de elegir. Es
innegable afirmar que el ser es libre en su totalidad puesto que está expuesto
a una innumerable serie de factores que de una u otra manera afectan su vida y
por ende su libertad, dichos factores van a determinar diversas condiciones más
sin embargo; el ser es libre de elegir la manera comportarse o la actitud que
asume ante dichas condiciones. Por esta razón, se cuestiona si realmente el ser
está sometido a estas o si bien las condiciones están determinadas a través de
las decisiones que tome el ser.
De tal manera que el ser es libre por ser
racional, el poder decidir sobre sí mismo y a la forma en la que afronta las
condiciones que se le presentan, le hace reconocer su libertad la cual le genera
mucha angustia ya que se enfrenta y se ve inmerso ante una desorientación
absoluta, constantemente confronta su individualidad y soledad al darse cuenta
que no posee un manual descrito sobre cómo comportarse ante diversas
situaciones, sino que las va creando a medida como avanza su vida y conforme va
adquiriendo experiencias.
La cuarta característica existencial es la
responsabilidad que se presenta en el ser conjuntamente con las anteriores,
cuando se toma conciencia de que la vida es exclusivamente del ser, se alude a
su vez la responsabilidad de la misma, independientemente de la cantidad de
factores incontrolables que le afecten, su vida sigue siendo su
responsabilidad, al reconocerse el individuo como responsable no solo tiene que
reconocer su propia vida sino también las consecuencias de sus actos, sus
emociones, sus necesidades, sus impulsos y pensamientos como suyos, sin
atribuir estos elementos a alguien más, ni a factores externos como tiempo y
espacio. A esta característica existencial se le a otorga la angustia
existencial de la culpabilidad, que se refiere al remordimiento o
arrepentimiento que experimenta el ser al sentir que fracaso o no cumplió con
las metas o realidades que se planteo de la manera que lo deseaba.
En conclusión cuando el ser toma
conciencia de su existencia en el mundo, se da cuenta de sus habilidades,
cuando se ve frágil, desamparado, solo, libre y responsable, una vez superada
su angustia a la extinción al sentirse descubierto, contempla que al soportar
angustias y tormentos también se ha desarrollado y experimentando una serie de
situaciones que le han permitido establecer un crecimiento personal orientado
al mejoramiento de su relación consigo mismo y con los demás, posee el
significado de su propia vida y conoce el camino al cual va a dirigirla, no
obstante estas condiciones se cumple solo si el individuo a aceptado sus
atributos, sus debilidades y es honesto y autentico consigo mismo.
Para despedirme quería recomendarles un libro que hace poco leí se llama Noah de Sebastian Fitzek, te hará reflexionar y cuestionar muchas de las cosas que haces. Nos leemos pronto.

