miércoles, 25 de septiembre de 2013

Trastorno de personalidad múltiple o disociación

     Hola chicos (as) ¿Que tal estuvo su semana? La mía ha estado bastante bien, he estado cambiando cosas en mi vida como constantemente suelo hacerlo, conocí a alguien hace un par de meses y bueno considerando que nos llevamos muy bien comenzamos una relación, no suelo escribir  sobre cosas que pienso que son pasajeras como el amor pero no podía evitar mencionárselos, estoy ansiosa por volver a clases y es que no puedo estar mucho tiempo sin hacer algo productivo, en resumen se vienen más cambios, nuevas metas, nuevos planes a futuro y mis expectativas son altas.

     Hoy explicare un poco el tema referente a la entrada de la semana pasada, les conté una historia algo perturbadora y quiero aclarar que esto es una enfermedad, una condición anteriormente llamada desorden de personalidad múltiple, en la actualidad se conoce como trastorno de identidad disociativo el cual consiste en la presencia de dos o más identidades o estados de personalidad (cada una con un patrón propio y relativamente persistente de percepción, interacción y concepción del entorno y de sí mismo). Al menos dos de estas identidades o estados de personalidad controlan de forma recurrente el comportamiento del individuo.

     La disociación es un estado en el que una persona se separa de la realidad. Es decir, no es consciente de lo que hace y por ende no lo controla. La persona con un trastorno de identidad disociativa es incapaz de recordar información personal importante debido a que se trata de acontecimientos que han ocurrido cuando otra de las identidades tenía el control. Este es un trastorno que aparece en la infancia, nunca en la edad adulta, aunque persiste durante la edad adulta. El trastorno de identidad disociativa es un mecanismo de defensa para poder sobrellevar el dolor y el miedo provocado por un abuso repetido durante la infancia, casi siempre en forma de abuso sexual, perpetrado de un modo impredecible por uno los padres u otro miembro de la familia, que en otros momentos se encarga también de atender y cuidar al niño.

     Las personas con un trastorno de personalidad múltiple pueden experimentar a menudo un cuadro de síntomas que pueden parecerse a los de otros trastornos psiquiátricos. Los síntomas pueden ser similares a los de la ansiedad, las alteraciones de la personalidad, de la esquizofrenia y de los trastornos afectivos o de la epilepsia. La mayoría de las personas sufre síntomas de depresión, ansiedad (dificultad para respirar, pulso acelerado, palpitaciones), fobias, ataques de pánico, alteraciones del apetito, estrés postraumático y síntomas que simulan los de las enfermedades físicas. Pueden estar preocupadas por el suicidio y son frecuentes los intentos, así como los episodios de automutilación. El cambio de personalidades y la ausencia de consciencia del propio comportamiento en las otras personalidades hacen a menudo caótica la vida de una persona con este trastorno. Como las personalidades con frecuencia interactúan entre ellas, la persona dice oír conversaciones internas y las voces de otras personalidades. Esto es un tipo de alucinaciones.



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